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Pasándoselo pipa en la guerra

Hace unos días, en el fútbol, oí a un aficionado increpar a otro con el término “comepipas” en término indubitablemente despectivo. No es nuevo, sucede a menudo en todos los campos y lo emplean los hinchas más furibundos para afear a los otros más calmados su actitud pasiva o no tan belicosa como la suya y que se limitan a comer pipas mientras siguen el juego de su equipo.

Seguramente, esa costumbre tan agradable de comer pipas de girasol tostadas y saladas, que lleva ser vicio, pecado, o atentado dietético, según quién lo denueste, parece que es algo que ha estado siempre, por lo extendido que está y, en realidad no llega a los 100 años. Aunque ya se conocían antes, claro, con un uso ocasional o puntual, en España se extendió la costumbre en la guerra civil. Vino de fuera.

Vamos en orden. Los principales productores de semillas de girasol son Rusia y Ucrania. ¿No recuerdan las imágenes con esos campos de girasoles de la película Doctor Zhivago (David Lean, 1965)? Pues véanla, véanla.

Sigamos. Parte de la ayuda que envió la Unión Soviética al gobierno republicano de España fueron tanques, primero el BT-5 y luego, sobre todo, el famoso T-26. Aquellas máquinas había que saber manejarlas y, junto con los tanques vinieron los conductores y servidores de aquellos carros de combate. Aquellos rusos estaban acostumbrados a comer pipas, tan abundantes en su tierra, y en sus ratos de ocio se entretenían comiéndolas. Tuvieron mucho éxito y la costumbre se extendió.

Una leyenda urbana dice que Franco perseguía a los que comían pipas por ser una costumbre comunista.

Hay una teoría que dice que fueron las Brigadas Internacionales quienes las introdujeron, pero no parece del todo exacto. Esas brigadas fueron creación de Stalin a través del Komintern (llamado también Internacional Comunista o III Internacional), y aunque la creación fuese por el comunismo ruso, los integrantes eran voluntarios procedentes de diferentes países, más de 50, donde no estaba extendida esa costumbre de comer pipas. Había sobre todo franceses, alemanes, italianos, británicos y norteamericanos. Curiosamente, rusos no había prácticamente, pero sí estaban los de los tanques. Es fácil de suponer que de ellos pasó la costumbre a las Brigadas Internacionales, ya que estaban en el mismo bando. Luego, con el tiempo, se extendió a todo el territorio nacional. Y así, hasta hoy.

Hay además una leyenda urbana muy graciosa y es que Franco perseguía a los que comían pipas porque era una costumbre comunista. ¿Qué maldades no se le ocurrirían a aquel hombre?

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