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El ejército carolingio y la siesta

Es habitual oír que la siesta es «tipical spanish», pero como bien dice el dicho; «unos cardan la lana y otros la fama». Y es que el gran Carlomagno en su reforma del ejército lo consideró como algo imprescindible.

El ejército carolingio

La organización política del imperio Carolingio contaba con el ejército real, formado por una superposición de diferentes ejércitos locales que se debían de autoabastecer, así como cada persona debía de encargarse de armarse por su cuenta y si no se lo podía costear, debían de reunirse algunos compañeros para costeárselo.

El soldado debía de acudir a la llamada portando ropa para seis meses, provisiones para un trimestre y los enseres necesarios para una campaña militar.

Para aligerar el peso que debían acarrear los soldados tras el abastecimiento de lo necesario para la campaña, se creó una retaguardia que portaba grandes cantidades de forrajes, alimentos y ropajes, contando también con herreros para enderezar escudos, fundir espadas, afilar lanzas, etc. Estaban considerados exentos de presentarse a la llamada del ejército; los clérigos, aunque no los abades y obispos, ya que debían de dirigir a los reclutas en sus dominios. También lo estaban los funcionarios que no podían ver interrumpida su función.

carlomagno
Carlomagno

Se convocaba al ejército de la zona más próxima al escenario bélico y de ese ejército y se obligaba a una tercera parte de los soldados a acudir, dependiendo de las necesidades militares y teniendo en cuenta la economía por las que atravesaba una determinada zona, improvisando el reclutamiento. El ejército estaba compuesto por todos los hombres que eran dueños de determinadas propiedades territoriales, y sus obligaciones militares estaban estrechamente relacionadas con su riqueza patrimonial. Los más poderosos estaban obligados a servir personalmente y además debían aportar a un soldado completamente equipado por cada hectárea de tierra que poseía. Los adinerados debían de prestar el servicio de caballería, que ocupaba un destacado lugar en el ejército franco-germano. La obligación militar era una carga pesada y desertar estaba penado con la muerte.

caballeria carolingia
Caballería carolingia en la batalla de Merseburgo en el 933

Composición del ejército carolingio

El ejército principalmente se componía de caballería pesada; jugando un papel menor la infantería, que se encargaba de las tareas auxiliares. El caballero portaba lanza y espada larga, además de llevar una túnica de cuero que cubrían posteriormente con placas de metal. Era una equipación costosa, equivalente a veinte vacas, así que los caballeros no eran muy numerosos. Cada ejército estaba conformado por  8000 o 10000 infantes y 2000 o 3000 caballeros, de los cuales solo una cuarta parte llevaban cota de metal.

Carlomagno se encargÓ de reformar el ejército y de comprobar que cumplían obligatoriamente la orden de dormir siesta

La siesta, una de las reformas de Carlomagno

Carlomagno se preocupó por reformar el ejército y fue el primer príncipe que mostró interés por la elaboración de unas bases reglamentarias para la organización y composición de sus tropas guerreras. En tiempos de calma el ejército era inexistente, exceptuando a la escolta personal de rey y otras agrupaciones de soldados sitos en países enemigos, para dominar y pacificar. Tras planear incursiones en otros dominios se hacía redactar un acta con la datación y número de hombres convocados y se trasmitía a condes, abadías y obispos para información de los involucrados. Nunca convocó a más guerreros de los precisos y siempre buscaba dos ventajas cruciales para el combate; la economía de recursos y la rapidez. Se encargó de la organización interna de los campamentos, regulando la obligatoriedad de siesta y el estado de embriaguez estando próximos al enemigo, entre otras cosas. Sus cronistas indicaron su previsión previa a una campaña; estudiando detalladamente los cursos del agua, ríos, mejores pasos, sitios para resguardarse.

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