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La Jacquerie y los ciompi. La sociedad urbana y sus conflictos en la Baja Edad Media

La estructura social urbana de los siglos XIV y XV tiene en común la centralización en torno a dos grupos; el común o de la gente menuda y por otro lado el patriciado u oligarquía urbana. La división entre ambas estructuras sociales encontradas en las ciudades italianas es un buen reflejo de las ciudades bajomedievales.

El dominio de la oligarquía o patriciado sobre el resto del pueblo proviene de su gran capacidad de control respecto a todas las actividades económicas. Por eso el “popolo grosso” estuvo integrado por los hombres que administraban negocios, ya que su riqueza estaba basada en actividades bancarias y comercio internacional, aunque también podían tener procedencia militar o diferenciación jurídica. En ciudades flamencas e italianas los dirigentes de las grandes corporaciones de gremios artesanales también formaban parte de ese patriciado. Esta aristocracia ejercía el control de la economía y adquirieron también el poder político urbano; un proyecto de monopolio originado anteriormente, que se consolida a comienzos del siglo XIV.

comercio baja edad media
El comercio en la Baja Edad Media

El pueblo común no era homogéneo y aunque considerados inferiores, contaron con unos rasgos característicos como lo fueron; la imposibilidad que tuvieron como grupo de formar parte en el gobierno urbano y su dependencia del patriciado. Las diferencias respecto al sector más privilegiado se dejaban también notar en los hábitos y modo de vida; alimentación, ocio, ropajes, lenguaje.

El dominio de la oligarquía en las ciudades se basaba en control de las actividades económicas

Esta fragmentación de las sociedades urbanas dio paso a habituales agitaciones y conflictos; en cada gremio ocurría entre los oficiales y el maestro, y así mismo entre los diferentes gremios debido a la competencia, por la progresiva fiscalidad y sobre todo por los intentos de participación en el gobierno urbano. Fueron pocas las ciudades indiferentes a esto desde finales del siglo XIII. Los conflictos más intensos y agresivos se dieron en Italia y Flandes, que eran las regiones más habitadas y urbanizadas.

Revuelta de los Ciompi
Revuelta de los Ciompi («Tumulto dei Ciompi a Firenze» ,Giuseppe Lorenzo Gatteri)

Algunos de los más importantes conflictos fueron; las revueltas de Caboche o la de Étiene Marcel en Paris entre 1357 y 1411, que fue contemporánea  a la revuelta de los campesinos de la Jacquerie y que hay que incluir en la Guerra de los Cien Años. En Brujas también “los maitines” del 18 de Mayo de 1302 o en Gante la revuelta de los tejedores que se inició en 1338, encabezada por Jacobo Artevelde y su hijo, y que se prolongó durante más de cuarenta años.

Una de las primeras grandes revueltas fueron las flamencas entre 1324 y 1328. Su origen fue los impuestos abusivos (que solo pagaban campesinos y burgueses) del conde de Flandes, que estuvo agravado por un periodo de malas cosechas. Los campesinos formaron un ejército que fueron aplastados por el conde flamenco con la ayuda del rey francés Felipe IV.

Las revueltas urbanas en Italia comenzaron también de manera temprana, con un primer brote en Bolonia, documentada su datación en 1289, y de las que hubo posteriormente se destaca con mayor trascendencia fue el levantamiento protagonizado por los obreros del gremio de la lana en Florencia en 1378, la revuelta de los ciompi, miembros del artesanado textil de la lana muy mal pagados y de más baja condición, que sumió en un enorme caos a la ciudad, que se prolongó durante varias semanas y a consecuencia de ser reprimida implacablemente, trajo la consolidación del poder oligárquico.

España tampoco se libró de las tensiones sociales. Se dio la revuelta foránea de Mallorca y la más importante con los payeses de remensa, que originaron una guerra civil en Cataluña aunque tuvo su mayor influencia en el campo, causado por los «malos usos» señoriales. También hubo conflicto en la zona catalana entre las oligarquías urbanas y a los pequeños comerciantes y mercaderes, conocidos como la Busca y la Biga.

La Jacquerie en Francia

La revuelta de los campesinos estalló en mayo de 1358. Fue motivada por la caída de los precios de los productos, principalmente el cereal, y por la enorme presión fiscal que asfixiaba a los campesinos. No debemos olvidarnos que era una época terrible en el sur de Francia, con la Guerra de los cien años y la peste, que había había hecho estragos entre la población. La tropas inglesas saqueaban la zona a placer ante la incapacidad del rey francés Juan II, que además había caído prisionero. Los abusivos impuestos para pagar el rescate del monarca, hicieron estallar la revuelta.

El blanco del conflicto se focalizó principalmente en los nobles y se extendió por la zona de Normandía. Hubo numerosos robos e incendios de castillos y propiedades de la nobleza francesa aunque las de la iglesia fueron respetadas.

El nombre de La Jacquerie proviene de Jacques Bonhomme, al que se le atribuyó por error el liderazgo de la revuelta en lugar de Guillermo Cale

Guillermo Cale dirigió la revuelta, perfectamente coordinada, aunque fue engañado por los nobles, entre ellos el rey navarro Carlos II El Malo, quién le invitó a parlamentar y fue asesinado. Sin su líder, los nobles aprovecharon para contraatacar y aplastaron la revuelta. Entre julio y agosto de 1378, los campesinos y la población que había apoyado la revuelta fueron masacrados. El delfín Carlos, futuro rey Carlos V de Francia, otorgó el perdón a los implicados para así continuar con la guerra contra el invasor inglés.

Curiosamente el nombre de Jacquerie proviene de un error, al confundir a Jacques Bonhomme como el líder de la revuelta que en realidad fue dirigida por Cale.

Revuelta Jacquerie
Miniatura sobre la revuelta Jacquerie

Los ciompi de Florencia

Los ciompi era cardadores de lana, artesanos del textil que formaban parte de los estratos más bajos de la sociedad florentina. Su labor no pertenecía a ninguna de las artes, de las que había siete artes mayores y cuatro menores. Al estar excluidos de estas asociaciones, sus salarios eran ínfimos y no disponían de la protección ante cualquier infortunio de la vida.

Los cardadores de lana de Florencia no pertenecían a ninguna de las artes, lo que causaba bajos salarios y pobreza

Silvestre de Médici amotinó al pueblo para conseguir una serie de disposiciones a su favor. Las reclamaciones de los ciompi eran la suspensión de los juicios por deudas, la limitación del poder de las Artes Mayores, la creación de nuevas artes y poder reservarse el puesto de Gonfalonero de Justicia. Pero fueron rechazadas por el Consejo de la ciudad lo que provocó una grave revuelta el 20 de julio de 1378. Mucha gente asaltó el palacio de la Señoría y algunas casas de los consejeros. Finalmente las autoridades no tuvieron más remedio que acceder a algunas de las demandas, como el nombramiento de Miguel Lando como gonfalonero. También se añadieron como artes menores a los tintoreros, los sastres, y, por supuesto, a los cardadores de lana.

Sin embargo el nuevo gonfalonero, que era la más alta magistratura de Florencia, fue convencido para desarmar al pueblo y volver a abrir los talleres. Los ciompi no lo aceptaron y se amotinaron el 31 de agosto. Miguel Lando reprimió la revuelta al frente de un ejército y finalmente la situación volvió a estar como al principio. De nuevo las artes mayores dominaban la situación y las tres artes menores recién creadas fueron suprimidas. Miguel Lando y Silvestre de Médici, entre otros responsables, se fueron al exilio.

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