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El neorrealismo italiano y su influencia en ‘Lo que arde’ (‘O que arde’)

El neorrealismo italiano fue un movimiento que aunó la estética y la ética en un momento muy complejo en la sociedad italiana de la posguerra. Utilizó un lenguaje, una forma de producción y un uso en las relaciones entre artistas y sociedad nuevo que captaba la realidad documentándola de forma fiel y sin artificios. Evitando la manipulación de los hechos consiguió mediante la austeridad obras modelo de la historia de la cinematografía, gracias a esa necesidad de mostrar la vida tal y como era al espectador.

‘Ladrón de bicicletas’

Ladrón de bicicletas (1948) de Vittorio de Sica es una obra icónica del neorrealismo italiano. Rodada en blanco y negro en la Roma de la posguerra, gracias a ella conocemos la ciudad y la sociedad que vivía en aquel momento al haber sido rodada en la calle, siendo un documental de la Italia de finales de los cuarenta para el espectador del momento y el actual.

neorrealismo italiano

‘O que arde’

Si estudiamos la historiografía específica, nos da a entender que se limitó a un momento y lugar en concreto (Italia, años 40), pero su influencia está más presente que nunca en obras como Lo que arde (2019) (‘O que arde’) del franco-español Oliver Laxe (París, 1982).

Para ubicarnos en materia, el momento en el que surge este movimiento es diferente y similar al actual. Al igual que indica C. Zavattini en su Tesis sobre el Neorrealismo, el movimiento nace en base a una nueva actitud ante la realidad, con una perspectiva clara: “el descubrimiento de la actualidad. La preocupación humana que mostraban los primeros films (en aquel entonces contra el fascismo y ahora en contra del abandono de la tierra) responde a una preocupación humana contra la hipocresía y la opresión.

El neorrealismo italiano aunó la estética y la ética durante la Italia de la posguerra

Como establece Zavattini, el neorrealismo surge de un conocimiento de su tiempo con medios específicos de cine, en el caso de O que arde, el director utiliza una cámara súper 16 mm, realiza la formación específica junto con los bomberos para poder participar en la grabación de los incendios y conoce de primera mano el lugar y la población, al ser su madre nativa de Galicia y al que él vuelve a residir siendo niño tras haber nacido en la Francia de la emigración española. En la Italia de la posguerra el país se encuentra en reconstrucción tras dos de los más grandes momentos bélicos del siglo XX.

ladron de bicicletas 1948

En el caso de Oliver Laxe, la ubicación, en la España rural y en semi abandono de población ayuda a ubicarnos y a ponernos en la situación social y económica de Benigna y Amador, los protagonistas. La madre sigue viviendo en la aldea, con los medios justos y sus vacas cuando su hijo regresa tras cumplir condena por piromanía.

Lo que arde 2019

Los principales rasgos estéticos neorrealistas se ven representados en Lo que arde, con un modo de producción austero (la mayoría del presupuesto proviene de ayudas), rodaje en exteriores o barrios populares (una aldea rural en Os Ancares, en la montaña interior de Galicia), un cine comprometido con la realidad (los incendios provocados son sufridos por la población y la naturaleza anualmente), actores no profesionales y sirve como documento de la situación social combinando drama y tragedia, al igual que en El Ladrón de bicicletas.

ladron de bicicletas 1948

La visión de la realidad a través de la convivencia mencionada por Zavacchi y la paciencia para mirar y escuchar, así como los gestos y palabras que muestran ambas obras, como Bruno defendiendo a su padre tras el robo o la frase de Benigna a su hijo al regresar a casa son muestras de ello. Como explica Sánchez Noriega en Historia del Cine, el neorrealismo “no puede sino ser una poética, una determinada opción estética (…) de pura representación para elaborar el discurso del cineasta”. Esta expresión, aplicado al Humanismo neorrealista la representan a la perfección tanto Vittorio de Sicca (1901-1974) como Oliver Laxe.

ladron de bicicletas 1948

En el caso del italiano, su crónica social desde la observación psicológica y sentimental de la Italia de posguerra se apoya con breves descripciones espaciales (calles sin asfaltar, barrios sin agua potable, precariedad social y la Roma medio reconstruida, etc.) así como un pueblo falto de solidaridad. En Lo que arde, vemos todo ello, así como un microcosmos antropológico que nos muestra la pequeña sociedad del lugar (igual que la maldición ladrón/pirómano, culpable y demonizado por la sociedad) con un trasfondo reflexivo en donde la sumisión de los personajes ante la vida y la montaña es aceptada con resignación ante el poder de la naturaleza con humildad y aceptación ante la realidad.

Lo que arde 2019

La belleza y la crueldad pueden ser mostradas en una misma escena (la escena del robo o la escena de Benigna caminando por el monte recién quemado), conectando al espectador con la propia experiencia a través de un uso sublime de la música y la fotografía. Estos instantes son los que llevan a una película a ser llamada una obra de arte, al conseguir que simplemente el espectador se deje llevar mientras las imágenes y los elementos que la acompañan entran en ese universo cinematográfico, realizando la inmersión que el director desea, y consiguiendo que el espectador analice e interiorice la situación social y política, es decir, consiguiendo un film neorrealista en pleno siglo XXI en donde el final es inconcluso, ya que al igual que en el Ladrón de bicicletas seguimos sin saber quién es el autor del robo, en Lo que arde no sabemos quién ha sido el causante del fuego.

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